sábado, 15 de octubre de 2011

Mes por el Des-Control

Desde la Campaña por el Des-control queremos invitarlos e invitarlas a participar en el mes de octubre de las actividades que, en el marco de la campaña, estaremos realizando para denunciar la militarización de nuestras vidas y avanzar en la construcción de propuestas de Vida Digna para los y las jóvenes. Desde la contracultura, el arte, la música y la educación popular, estaremos en el Mes del Des-control en diferentes espacios de la ciudad para gritar, cantar, pintar, dialogar y construir colectivamente alternativas antimilitaristas contra un sistema que impone distintas formas de violencia profundizando la represión y el despojo del pueblo colombiano, violencia que como jóvenes vivimos día a día en las calles de nuestra ciudad. Los y las jóvenes reafirmamos la vida, y como pueblo que somos, no queremos la paz ni la guerra que nos imponen. Contra la militarización de la vida, por el descontrol de nuestras vidas!

CRONOGRAMA MES DEL DES-CONTROL

Mural, publicaciones, música y comida vegana: 
Contra la militarización y el especismo
Fecha: Sabado 15 de octubre
Hora: 11:00 p.m.
Lugar: U. Nacional
Invita: Centro de Estudios Abolicionistas por la Liberación Animal CEA-LA

Conversatorio: Ecologismo Popular.
La lucha de las comunidades por la vida digna y el territorio.
Jueves 20 de Octubre. 4pm.
Lugar: Centro Social Libertario. Carrera 17# 50-23.
Entrada Libre.
Invita: Colectivo Ecologista Totuma.  

Lanzamiento del boletín: 
 "Entre Líneas" / Presentación de la campaña "No + Asterisko" / Intervención Callejera /
Fecha: Jueves 20 de Octubre
Hora: 4: 30 pm
Lugar: Boogaloop-Calle 58 No 13-88 (Entrada libre)
Invita: Grupo de Contracomunicación y Colectivización del Conocimiento ESPORA

Mural, mesa de publicaciones y música
Fecha: Viernes 21 de octubre
Hora: 2:00 - 4:00 p.m.
Lugar: U. Pedagógica
Invita: Colectivo Mecha Libertaria

Conversatorio-Taller: Militarización y educación
 22 de octubre, Objeción por Conciencia. Ponencia: Contravía.
Mesas de discusión: Colectiva Juana Julia Guzmán y CEA-LA
29 de octubre, Educación y militarización. Ponencia: Alfonso Torres investigador UPN
Lugar y hora por confirmar: visita /poreldes-control.tk/
Invitan: Colectivo 6 de mayo, Revolución Estudiantil Social Mentes Abiertas RESMA y Barriga Llena Corazón Contento

Mural y campaña gráfica feminista
"La calle es nuestra, la noche nuestra compañera: sin miedo en la ciudad"
Fecha: Sábado 22 de octubre
Hora: Desde las 2 pm
Lugar: Por confirmar
Invita: Colectiva Juana Julia Guzmán

Concierto festival contracultural: 
Festival Antiparamilitar 4
Fecha: 23 de octubre
Hora: 11:00 a.m.
Lugar: Boogaloop calle 58 #13-88
Aporte: 1 libra de alimento no perecedero.
Invita: Colectivo Res Gestae

Taller objeción de conciencia
Fecha: 30 de octubre
Hora: Pon confirmar
Lugar: Madrid-Cundinamarca
Invita: Colectivo Libertario Trashiria y Colectivo ContraCultura


Jornada contra la militarización, taller, documental  
 Militarización y Soberanía Alimentaria
Fecha y hora por confirmar
Lugar: U. Pedagógica
Invita: Colectivo Venas Abiertas

Lanzamiento cartilla: 
Ley de Seguridad Ciudadana
Fecha: 3 noviembre
Hora: 6:00 p.m.
Lugar por confirmar: visita /poreldes-control.tk/
Invita: Centro de Investigación Libertaria y Educación Popular CILEP y Contravía

sábado, 3 de septiembre de 2011

¡No era mentira, sí fue brutalidad policial!

Una supuesta llamada al 123 alertaría a las autoridades del desarrollo de un atraco en un bus de servicio público. Hasta el sitio habría llegado una patrulla que se encontraba en la zona. En el desarrollo de la persecución uno de los supuestos implicados en el robo habría intentado dispararle a uno de los agentes, quien, en defensa propia, respondió disparando. Según el parte médico, el joven ingresó con dos orificios por arma de fuego: uno en el hombro izquierdo y otro en la región toracombular. El joven murió a pesar de los intentos de reanimación.
Esta es la versión que defiende la policía en lo que atañe a la muerte de Diego Felipe Becerra, joven de 16 años asesinado el pasado 19 de agosto mientras se encontraba realizando grafitis en la avenida Boyacá con calle 116. El desarrollo de la investigación por parte de la fiscalía ha permitido constatar que la versión oficial de los hechos es falsa.
Según el dictamen de medicina legal el joven tenía rastros de pintura en las manos, lo cual corroboraría el hecho de que estaba pintando grafitis, no asaltando un bus como lo afirma la policía. De igual forma, debido a que el agente implicado en los hechos asegura que Diego Felipe le apuntó de frente con un arma de fuego, razón por la que habría disparado, la fiscalía decidió realizar una prueba de absorción atómica. El resultado de la prueba permitió constatar que el joven no tenía rastros de pólvora en sus manos, demostrando que no portó ni accionó ningún arma de fuego.
Pero no sólo las pruebas científicas nos permiten percatarnos de la falsedad de la versión oficial. Los amigos de Diego Felipe, que lo acompañaban la noche del suceso, afirman haber estado pintando grafitis y que el agente le disparo sin motivo alguno y por la espalda. También resulta extraño que el conductor del bus haya renunciado a la empresa en la que trabajaba, según él, por la presión que ha venido recibiendo por parte de la policía para que modifique su versión de los hechos. De igual forma, familiares de los amigos de Diego Felipe afirman que sus allegados han sido víctimas de amenazas y atropellos por parte de la policía, con la intención de que guarden silencio respecto al tema.
Desde la Campaña Por el Des-control de Nuestras Vidasreafirmamos nuestro rechazo ante estos hechos que dan cuenta de la criminalización de la juventud por parte de la policía. Rechazamos todo el despliegue complotista que ha desarrollado la policía para encubrir su crimen, lo cual permite ver la forma como las instituciones de seguridad, supuestamente democráticas, le mienten y engañan al pueblo colombiano. Recordemos que los cientos de casos de crímenes extrajudiciales que fueron pasados como positivos siguen sin resolverse y, por el contrario, tenemos a su responsable como presidente.

Queremos finalizar recordando que el caso de Diego no es el único caso de abuso por parte de la policía y demás entes de seguridad del Estado. Todos los días la juventud colombiana es criminalizada y violentada. Los jóvenes de los barrios populares tienen que soportar el peso de una seguridad impuesta a punta de sangre y olvido. Así pues, y aunque la opinión pública quiera hacer oídos sordos ante los muertos producto de las jornadas de “limpieza social” (viles crímenes), sabemos que día a día muchos y muchas jóvenes son asesinadas por un sistema, cuyas ofertas para el pueblo colombiano se reducen al hambre y la muerte. Con el desarrollo de la Campaña por el Des-control de Nuestras Vidas, le hacemos saber al pueblo colombiano que no olvidamos nuestros muertos y, por el contrario, que luchamos todos los días por la posibilidad de una juventud y un país rebelde y digno.

GRAFFITI: GUACHE

lunes, 13 de junio de 2011

“Por el Des-Control de nuestras vidas”: Una campaña contra la militarización de la vida


El sábado 11 de junio se llevó a cabo el Festival Contracultural “Por el Des-Control de nuestras vidas” en la Casa de Derechos del barrio Restrepo (Bogotá) donde participaron más de 300 jóvenes y se vieron estampados con diversos mensajes, representaciones teatrales realizadas por algunos colectivos de la organización gestora del evento, murales y grafitis y finalmente un concierto con música variada.



El evento inicia culminando la mañana del sábado 11 de junio con una comparsa por el barrio Restrepo en el sur de Bogotá. Con bastantes colores, instrumentos musicales y representaciones artísticas, la Red Libertaria Popular Mateo Kramer, quien organizaba el evento, se tomó algunas cuadras aledañas al lugar del evento con el fin de difundir de un modo carnavalesco su sentir antimilitarista y reprochar las nuevas leyes de juventud, los policías por cuadrantes y la criminalización de la juventud.
La mayoría de personas fueron llegando al espacio de la Casa de Derechos, también llamada La Terraza, pasado el medio día. Aparte de las actividades realizadas dentro de la misma comparsa, se sumaron las actuaciones realizadas en La Terraza con temáticas relacionadas al discurso convencional del militarismo.

domingo, 12 de junio de 2011

¿Por qué no prestar el servicio militar?

La fuerza pública, de acuerdo a la Constitución Política de Colombia, “tendrá como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia y la integridad del territorio nacional” (Art. 217). En este marco jurídico la prestación del servicio militar presenta, para el cumplimiento de esa “finalidad primordial”, un carácter obligatorio, es decir, que ningún ciudadano puede ser eximido de su cumplimiento al cumplir la mayoría de edad, o de reemplazarlo por otro tipo de servicio.

Esta “defensa de la soberanía” que exige una reserva siempre disponible de fuerza militar poco cualificada para defender la “integridad e independencia del territorio”  no es, en todo caso, la defensa de la soberanía de las mayorías, sino únicamente la de las clases dominantes, que aprovechan las condiciones de marginalidad, causadas por ellos mismos, de los jóvenes de las clases más desfavorecidas. Las dificultades económicas de la mayoría de las personas y de las familias, hace que los hijos hombres de estas, al terminar el bachillerato, tengan muy pocas posibilidades de acceder a la educación superior. El Estado y el Ejército obligan a los jóvenes a prestar el servicio militar obligatorio y a seguir los lineamientos de una moral guerrerista. En el marco del conflicto colombiano, el servicio militar obligatorio puede ser visto como reclutamiento forzado para llenar las filas de un ejército que declara constantemente la guerra sobre el pueblo.

El servicio militar obligatorio es, en ese sentido, una parte estratégica que incorpora a esa defensa de la soberanía de las clases dominantes, la represión juvenil, la criminalización de la protesta, las bases militares y la guerra mediática. Es decir, el servicio militar obligatorio no alude únicamente a un despliegue masivo de fuerza pública (en mucho casos por medio de batidas ilegales  estratégicamente situadas en barrios de bajos recursos), sino también a una forma de organizar la sociedad en función de intereses ajenos al pueblo.

Es por esto que los y las jóvenes rechazamos la estrategia militarista del estado y del imperialismo, rechazamos todas las formas en las que se militariza la sociedad colombiana y el modelo económico que las sustenta y las motiva. Rechazamos las bases miliares y el control político-físico de nuestros territorios así como también, la destrucción del ambiente; también rechazamos y deslegitimamos de manera enfática la construcción de relaciones sociales bajo lógicas guerreristas, el control de las formas de vida y los cuerpos, el servicio militar obligatorio y la estigmatización y represión juvenil.  

Cuerpos camuflados

Nos militarizan los cuerpos, las mentes, el Alma. Nos militariza el que sigue creyendo que debemos ser sumisas.

Las políticas de seguridad centradas en lo militar, dejan a un lado todo el tema de seguridad integral que busca, en lugar de la ocupación y control de territorios, el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas a partir de oportunidades sociales, laborares, educativas y del respeto y garantía de los derechos humanos.

La militarización de las zonas es permanente, cambiando los patrones de comportamiento de las comunidades allí asentadas, se genera un clima de autoritarismo en la vida cotidiana donde las que manda son las armas y los camuflados; y donde los conflictos se solucionan con violencia. Se refuerza estereotipos discriminatorios hacia las mujeres y la niñez.

En las zonas de gran presencia militar el poder se construye y ejerce a partir de la figura masculino/militar/macho, se genera un nivel simbólico de apropiación de valores militares, se normaliza esta cultura, se exalta y se educa en ella, por lo que el único modelo de masculinidad valido es el que legitima la violencia.

Entre algunas de las cosas que se agudizan es el aumento de la prostitución y la vulneración de derechos de las personas que la ejercen, la violencia sexual y amenazas contra organizaciones de mujeres.

El control de los cuerpos y de las identidades se hace desde normas de convivencia estrictas que definen la manera adecuada de vestir de hombres y mujeres, restringen el uso de tatuajes y prohíben los pearcing, la homosexualidad y las construcciones identitarias que no se ajustan al modelo tradicional, entre otras. Normas todas que exacerban los roles sociales construidos de los sexos y géneros, y con ellos la opresión hacia las mujeres que termina en un aumento de la violencia intrafamiliar, de abusos sexuales y agresiones físicas, verbales y psicológicas hacia ellas.

Sin embargo esto no es algo tan alejado como pueda parecer. La vida militarizada se expresa tan cerca de nosotras y se ve tan normal, que casi ni nos damos cuenta que eso existe. La militarización se expresa no sólo cuando un agente externo determina reglas y normas, en nuestra casa, en el colegio, la iglesia, la televisión, se imponen reglas y controles sobre lo que debemos ser. El ser “buenas mujeres”, sentarnos de buena forma, tener una figura delgada, quedarnos en silencio ante cualquier situación, mantener la compostura, no enloquecer… esas, son formas de control, de control militar impuesto con sutileza, con amor falso… por eso sacar el militarismo de nuestras vidas implica reflexionar y reaccionar frente a el control de nuestro cuerpo, de nuestra identidad, de tener la posibilidad de ser.

Para mas info visita: www.lasjuanas.tk  y/o  www.mujeryconflictoarmado.org/informes/IX%20informe%20Mesa.pdf

lunes, 6 de junio de 2011

La Organización Juvenil Contra la Militarización de Nuestras Vidas

La noche del 31 de marzo de este año 50 jóvenes fueron recluidos por la policía en un salón comunal en la localidad de Bosa; las razones para hacerlo: estaban violando el toque de queda. El 80% de las noticias sobre robos, asesinatos y demás actos violentos cometidos en las ciudades colombiana tienen como protagonistas a “grupos de jóvenes”, asociados, en la mayoría de los casos, a consumo de drogas, porte de armas y una larga lista de conductas social y jurídicamente condenadas. El cubrimiento periodístico y noticioso a las personas jóvenes está marcado por la estigmatización y de esta manera nos muestran como un peligro al que hay que enfrentar con estrategias represivas. En este marco, la propuesta de estatuto de seguridad ciudadana es la herramienta con la que el gobierno pretende hacerle frente a la “amenaza criminal” ubicada en las ciudades, y que en términos prácticos implica continuar con la criminalización a la que nos vemos sometidos en nuestra cotidianidad.

El servicio militar obligatorio es un temor al que nos enfrentamos los jóvenes colombianos cuando salimos del colegio. Día a día, vemos como en los portales de TransMilenio y en los parques de los barrios populares, se paran grupos de soldados pidiendo papeles y montando en camiones a miles de jóvenes que no pueden estudiar y que no pueden pagar su libreta. La mayoría de jóvenes que somos víctimas de estas batidas ilegales pertenecemos a los sectores desposeídos de la sociedad, y no podemos, como lo harían los dueños del país, pagar el dinero que nos cobran por una libreta militar. Un Estado que no nos ofrece nada nos exige, sin embargo, que pasemos meses de nuestra vida uniformados y cargando las armas con las que nos matan en las calles de nuestros barrios; nos pide que arriesguemos nuestra vida por una causa que no es la del pueblo colombiano.

El parque central de Fontibón, las calles de Kennedy, Suba, Ciudad Bolívar, los portales del Tunal, del Sur, de Usme, las esquinas de Bosa, de Cazucá y de Santa Fe, son los escenarios donde la juventud bogotana, día a día, sufre la permanente persecución por parte de la fuerza pública, ya sea ésta policial o militar. Crecemos en colegios, acatando órdenes, y bajo un régimen autoritario, jerárquico y militar, dónde lo más importante es cumplir las órdenes.

Es así como todos los días las personas jóvenes nos vemos enfrentadas a la militarización de nuestra vida, la cual está íntimamente vinculada al modo de vida que nos han impuesto y que rige nuestras sociedades. La militarización es la forma como nos controlan para hacernos más útiles al capitalismo y como reprimen a una juventud que se disputa condiciones de vida más dignas que las que nos impone el capital.

¿Cómo construir juventud para el futuro de nuestras sociedades? La división es clara: hay una juventud que crece al ritmo que proponen los discursos contemporáneos, preocupada por la acumulación y por la garantía del orden existente, y por otro lado somos una juventud que se pelea día a día, calle a calle, parque a parque las posibilidades de llevar una vida digna.

En resumen somos una juventud que se enfrenta a un modo específico de construir mundo y construir sociedad, en el marco del capitalismo. Somos una juventud que vive y sufre la militarización en todas partes y todos los días, y con militarización no queremos referirnos solamente a fenómenos relacionados con las armas, la fuerza pública o la guerra. Con militarización queremos referirnos a un modo de vida que se impone desde las clases dominantes para garantizar la supervivencia de un orden social, económico y político excluyente, y que sacrifica la vida de millones por los caprichos de cientos. Hablamos de militarización como la estrategia usada para controlarnos, para decirnos qué hacer, según los criterios que los mantienen como privilegiados, y a nuestro pueblo como excluido. Queremos hablar de cómo nos controlan la vida minuto a minuto, de cómo nos dicen qué, cómo y en donde vivir.

La militarización nos inmoviliza, nos estanca, nos aquieta, nos calla, nos disciplina, nos separa a unas de otros. Somos una generación que ya ha sufrido el sistemático ejercicio de poder que tiene como resultado la individualización y la absoluta negación de pensar una vida en comunidad. La militarización no sólo profundiza esos valores sino que además le adiciona los militares. La fuerza como principal forma de solucionar problemas, la eliminación del diálogo como vía de construcción de sociedad, el maltrato a las mujeres se profundiza y se hace más agudo cuando es el “héroe” el ideal de persona.

Nuestra sociedad está plagada de propaganda militar que insiste y profundiza la situación de militarización en la que vivimos: osos de peluche en los supermercados con fondos destinados para instituciones militares, los juguetes de la operación jaque, el constante llamado a celebrar las muertes, a hacer de la guerra un espectáculo mediático. Esta insostenible situación que precariza nuestra vida y nuestras relaciones, que nos frustra y nos mata de insalubridad, nos hace vivir una vida enfangada, es la que nos lleva a encontrarnos, a organizarnos y a manifestarnos contra la militarización y por el des-control de nuestras vidas.

Desde la Red Libertaria Popular Mateo Kramer, queremos extenderles la invitación a luchar contra la militarización. Invitamos a luchar contra el servicio militar obligatorio, contra las batidas, las requisas, la persecución, la estigmatización; contra el machismo, el sexismo y la naturalización de roles jerárquicos, que nos oprimen y nos roban la vida. Queremos hacerles la invitación a construir una juventud digna y rebelde, desde la contracultura, la contrainformación, la organización juvenil y la construcción de poder popular.