miércoles, 2 de marzo de 2011

Por qué militarizacion?

La militarización de la vida es un correlato necesario de la crisis económica mundial y su prolongación indefinida es una condición necesaria del capitalismo. La creciente privatización implica necesariamente que la guerra, no sólo cree plusvalía, a través de la venta de bienes y servicios bélicos, sino que configure, es decir, que incida políticamente en todos los países del mundo. La militarización es una estrategia implementada por los actores estatales y paraestatales con complicidad de Estados Unidos - y en general de las grandes corporaciones y otros gobiernos de países desarrollados - en el marco del conflicto colombiano y de una estrategia desarrollista que se impone a sangre y fuego en el continente nuestro-americano. Esta estrategia está enlazada con los intereses económicos y políticos de las tradicionales clases terratenientes del país, de la escasa pero fuerte burguesía industrial y de la naciente clase narco-paramilitar.
Ahora bien Colombia es el país que, proporcionalmente, tiene el ejército más numeroso del continente suramericano y cuyo Estado lleva más de veinte años en un proceso de reconfiguración cooptada por parte del paramilitarismo que atenta contra la soberanía nacional. ¿Cómo afecta esto a los y las jóvenes colombianas? La militarización de la vida está matando al pueblo, a las mujeres y hombres que en el campo levantan sus brazos para labrar la tierra, a las comunidades indígenas que caminan la palabra de la solidaridad y la resistencia, a los y las trabajadoras que defienden sus derechos… y también nos está matando a nosotros y a nosotras. La militarización expropia, enajena, controla y destruye la vida. 

Los y las jóvenes lo sabemos muy bien porque no somos ajenas a esta realidad, precisamente por el hecho de que sentimos el dolor del pueblo que somos y también, porque aún no estamos totalmente normalizadas y construidas bajo las lógicas hegemónicas de poder; por esto, el estado Colombiano nos ve como un foco de acción, razón por la cual la militarización nos afecta en puntos directos.  En los lugares donde se controla el territorio de forma legal o ilegal, los actores armados determinan formas de vida, reglas de comportamiento, formas de vestir e identidades sexuales de las y los jóvenes, imponiendo gustos culturales, musicales, estéticos y sexuales. Así mismo, se hace uso de una política de control y represión que parte de la estigmatización hasta llegar, muy recurrentemente, a requisas ilegales y desapariciones forzadas, como lo son las ejecuciones extrajudiciales.

La militarización, que es fundamentalmente, una militarización de la vida, implica diferentes componentes y se expresa a través de diferentes manifestaciones, entre ellas, las siguientes:


  • Creación de una nueva escala de valores en donde lo militar adquiere una importancia central en relación a otros. En este sentido hay una creación de nuevos símbolos bélicos que se pretenden generalizar como los símbolos con los que toda la sociedad colombiana se debería identificar.
  •  La fuerza física se establece como principal recurso a la hora de solucionar cualquier conflicto; más aún, la imposición de opiniones o formas de pensar y de ver el mundo también tiene como método de imposición la fuerza y el uso de la violencia unidireccional.
  • El uso generalizado de la fuerza y de los símbolos bélicos está íntimamente relacionado con el patriarcado y la opresión de las mujeres. Se crean de esta manera subjetividades y formas concretas de sujetos y sujetas que tienen como modelo a seguir al soldado macho.
  •  Se parte de considerar que la sociedad, como un todo unificado, se encuentra bajo una amenaza terrorista, y que en ese sentido la solución es la pacificación de la sociedad y la imposición de una seguridad armada.
  • La militarización como estrategia está ligada con el control territorial de zonas, que implica una orientación militar y social por parte de los actores militaristas (estatales y paraestatales). 
  • De la mano de la militarización, y debido a la existencia de narcotraficantes y paramilitares en las zonas controladas, se impone una cultura mafiosa que le es favorable a los intereses de los actores dominantes.

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