domingo, 12 de junio de 2011

¿Por qué no prestar el servicio militar?

La fuerza pública, de acuerdo a la Constitución Política de Colombia, “tendrá como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia y la integridad del territorio nacional” (Art. 217). En este marco jurídico la prestación del servicio militar presenta, para el cumplimiento de esa “finalidad primordial”, un carácter obligatorio, es decir, que ningún ciudadano puede ser eximido de su cumplimiento al cumplir la mayoría de edad, o de reemplazarlo por otro tipo de servicio.

Esta “defensa de la soberanía” que exige una reserva siempre disponible de fuerza militar poco cualificada para defender la “integridad e independencia del territorio”  no es, en todo caso, la defensa de la soberanía de las mayorías, sino únicamente la de las clases dominantes, que aprovechan las condiciones de marginalidad, causadas por ellos mismos, de los jóvenes de las clases más desfavorecidas. Las dificultades económicas de la mayoría de las personas y de las familias, hace que los hijos hombres de estas, al terminar el bachillerato, tengan muy pocas posibilidades de acceder a la educación superior. El Estado y el Ejército obligan a los jóvenes a prestar el servicio militar obligatorio y a seguir los lineamientos de una moral guerrerista. En el marco del conflicto colombiano, el servicio militar obligatorio puede ser visto como reclutamiento forzado para llenar las filas de un ejército que declara constantemente la guerra sobre el pueblo.

El servicio militar obligatorio es, en ese sentido, una parte estratégica que incorpora a esa defensa de la soberanía de las clases dominantes, la represión juvenil, la criminalización de la protesta, las bases militares y la guerra mediática. Es decir, el servicio militar obligatorio no alude únicamente a un despliegue masivo de fuerza pública (en mucho casos por medio de batidas ilegales  estratégicamente situadas en barrios de bajos recursos), sino también a una forma de organizar la sociedad en función de intereses ajenos al pueblo.

Es por esto que los y las jóvenes rechazamos la estrategia militarista del estado y del imperialismo, rechazamos todas las formas en las que se militariza la sociedad colombiana y el modelo económico que las sustenta y las motiva. Rechazamos las bases miliares y el control político-físico de nuestros territorios así como también, la destrucción del ambiente; también rechazamos y deslegitimamos de manera enfática la construcción de relaciones sociales bajo lógicas guerreristas, el control de las formas de vida y los cuerpos, el servicio militar obligatorio y la estigmatización y represión juvenil.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario